
Lima no ha sido origen de un terremoto desde 1974 y los expertos coinciden que un escenario así, en la actualidad, podría ser una catástrofe. Y es que la capital ha expandido su casco urbano de forma exponencial, sin control sin fiscalización oportuna y sin un sistema de prevención de desastres.
El 70% de viviendas de Lima han sido construidas de una manera informal, con “ladrillos tipo pandereta”, los cuales no resistirían un sismo mayor de 8 grados, según datos de la Cámara de Peruana de Comercio. Y eso solo en lo referido a las de tipo “material noble”.
Una de cada dos casas en el país ha sido autoconstruida (sin asesoría y supervisión profesional) y medio millón de casas son de adobe y quincha, según información recopilada por Mapfre, con cifras del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento. “En estimados, menos del 20% de peruanos en general tienen acceso a casas resistentes”, indica en el texto.
Entonces, ¿Cómo saber si nuestra vivienda podría resistir un sismo? Si bien la respuesta definitiva la tiene un ingeniero especializado en estructuras, encargado de examinar una construcción y determinar la solidez de sus suelos y cimientos, el estado de sus columnas, la calidad de los ladrillos, la forma en que el tiempo la ha afectado y otras variables básicas a la hora de establecer si una vivienda es segura o habitable, es posible determinar en forma preliminar y en base a ciertas observaciones si la casa o departamento que habitamos cumple con los requisitos mínimos de resistencia ante un sismo.
1. Analizar la documentación de la casa disponible
Si la edificación se ha construido de acuerdo a las normas debe haber, junto al título de propiedad, un registro del informe de la construcción, que incluye planos, estudios geológicos, mecánica de suelos, material de construcción usado, todo de acuerdo al Reglamento Nacional de Edificaciones. Si se vive en un departamento y quieres saber esa data esencial, es la constructora la encargada de proporcionar esta información. Se debe exigir licencia de construcción (emitido por la Municipalidad), especificaciones técnicas, planos, protocolos de calidad de diseño, materiales y acabados.
2. Manchas y grietas: revisión preliminar el estado de la estructura
Existen ciertos indicios que hablan mal del estado estructural de nuestras viviendas. Por ejemplo, si se evidencia que hay desprendimiento de concreto en la base de las columnas, o si hay manchas de humedad en la base de las paredes, si existen grietas en las paredes y en el techo, si parte de este se desploma cuando hay sismos leves. Todas estas son señales de alerta graves de que algo no está bien y requiere una revisión profesional exhaustiva.
3. Detalles de seguridad interior: todo debe estar ajustado
Tiene que ver más con la disposición de los muebles y la decoración, que es algo muy importante. De nada sirve una vivienda segura si no podemos salir de ella porque los muebles están mal colocados y se caen, interrumpiendo nuestro piso o cayéndonos encima. Un examen a conciencia de la vivienda pasa por revisar el estado y la colocación de estantes, repisas, muebles. Nuestra casa puede ser una trampa mortal sin que se caigan las paredes o el techo. Por eso, es mejor chequear que todo este ajustado y bien atornillado o clavado, en buen estado y en el mejor lugar posible.
4. Establece las zonas de seguridad
No todas las personas viven en casas con puerta a la calle que les permita salir rápido. Personas en pisos altos de edificios deben saber encontrar los mejores lugares en sus departamentos para estar protegidos durante un sismo. Según INDECI, dentro de las viviendas hay zonas en las que uno podría resguardarse, por ejemplo, la unión de las columnas y los umbrales de las puertas. En caso de edificios, el muro estructural entre los ascensores es un espacio de gran resistencia ante los terremotos. Muy importante: nunca uses un ascensor en caso de terremoto.
5. Inspecciona el sistema eléctrico y de agua de la casa
Es muy importante esto a la hora de determinar una zona segura al interior de la vivienda. Conexiones eléctricas viejas deben ser reemplazadas periódicamente ante la posibilidad de cortocircuitos, descargas y similares. Del mismo modo, las tuberías de agua viejas pueden romperse con los y generar fugas que podrían dañar la estructura y los muebles, así como producir electrocutamientos si se juntan con tomas de corriente. Es importante por ello darles mantenimiento.
Por último, una opción que no se puede descartar es probar con asegurar tu inmueble, algo que solo se realiza luego de una inspección minuciosa por parte de un perito encargado de validar el estado de la construcción.